miércoles, 6 de julio de 2011

La depresión después de la cirugía


En ocasiones tras la cirugía estética algunas pacientes sufren pequeños cuadros depresivos que duran unos pocos días, aunque pueden prolongarse varias semanas.
Uno de los responsables de este estado de ánimo es la alteración del esquema y la imagen corporal, después de una cirugía. 
La cirugía estética puede cambiar nuestra imagen corporal. Este cambio producido necesita de un periodo de adaptación. La primera visión que se tiene de las zonas operadas no ayuda en este proceso ya que el tejido se puede encontrar con moratones, edema e inflamado; mostrando un aspecto que en nada tiene que ver con el resultado final. La visión del tejido recién operado en el postoperatorio inmediato provoca en algunas ocasiones que aparezcan sentimientos de tristeza o depresión que van desapareciendo a medida que mejora la apariencia del tejido.
Además, debido a la ansiedad y el estrés preoperatorio se pueden producir determinados cambios biológicos con una gran producción hormonal ( cortisol ) que generan una especie de síndrome de abstinencia cuando todo vuelve a la normalidad y disminuye la producción hormonal.
En mujeres con hijos pequeños además de los cuadros depresivos a menudo aparecen sentimientos de culpa y remordimiento totalmente exagerados pensando que algo podía haber salido mal y los niños podían haber sufrido “ el egoismo de la madre” .
Si además de la alteración estética inicial, hay una incapacidad aunque sea leve para las actividades cotidianas o cambios importantes en la sensibilidad del tejido, estos sentimientos depresivos también pueden aparecer.
La mayoría de las pacientes no sufren estos cuadros depresivos y su estado de ánimo apenas es influido por la cirugía.

¿QUÉ HACER SI APARECE?
Aunque no son frecuentes para evitar o disminuir estos cuadros depresivos aconsejamos:
Rodearse de amistades o familiares que entiendan las razones por las que nos hemos operado y nos hayan dado su apoyo y comprensión.
Evitar personas contrarias a la intervención y que continuamente nos digan: “no tenías que haberte operado” .
Buscar apoyo en el equipo médico que realizó la intervención, ellos están acostumbrados a este tipo de situaciones y sabrán aconsejarte.
Aceptar los cambios del estado ánimo, pensando que son temporales. Es importante aceptar como parte de la recuperación que podemos estar “bajos de moral” durante unos días

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